Cocina y STEM

¿Puede una cocina convertirse en un laboratorio para aprender ingeniería? Esta pregunta guía una revisión que explora cómo las prácticas culinarias pueden integrarse en la enseñanza STEM como alternativa económica y atractiva a los laboratorios tradicionales.

Duarte-Casar, R., Romero-Benavides, J. C., Rojas-Le-Fort, M., Mondavi-Sobby, D., & Cabezas-González, A. (2025). Edible experiments: A review of cooking as low-cost laboratory practice for STEM teaching in Engineering. En 2025 IEEE Ninth Ecuador Technical Chapters Meeting (ETCM) (pp. 1–6). 2025 IEEE Ninth Ecuador Technical Chapters Meeting (ETCM). IEEE. https://doi.org/10.1109/etcm67548.2025.11304383

La idea no es nueva: desde Lavoisier y Pasteur hasta la gastronomía molecular, la cocina ha sido un espacio de experimentación científica. Hoy, esta conexión se aprovecha para enseñar conceptos complejos de física, química y ciencia de materiales mediante actividades tan cotidianas como preparar chocolate, hacer helados o montar claras. Estos ejercicios permiten observar fenómenos como la transferencia de calor, la cristalización o el comportamiento de los fluidos, usando utensilios y alimentos comunes.

¿Por qué hacerlo? Porque estas experiencias aumentan la participación estudiantil y facilitan la comprensión conceptual. Además, reducen costos en entornos donde los laboratorios son escasos o insuficientes. Sin embargo, no todo es sencillo: requieren más tiempo de preparación del docente y no sustituyen prácticas que exigen alta precisión, como los análisis químicos avanzados.

El estudio concluye que los laboratorios basados en la cocina son más efectivos en cursos introductorios, donde se busca motivar y conectar la teoría con la práctica. No se trata de reemplazar lo tradicional, sino de combinar enfoques para lograr aprendizajes más significativos. En Ecuador, por ejemplo, estas actividades pueden incorporar ingredientes y técnicas locales, fortaleciendo la identidad cultural mientras se enseña ciencia.

Postulamos que la cocina puede ser una puerta para que más estudiantes se acerquen a la ingeniería de manera creativa, práctica y accesible. ¿Quién dijo que aprender termodinámica no podía ser tan interesante como preparar un buen helado?